Cuando se pretende que los niños coman adecuadamente es importante que sean los padres los primeros en darles un buen ejemplo, ya que estos son claros imitadores y sus padres son su punto de referencia. Con esto hago referencia a que no puedes pretender que coman pescado cuando los padres no lo hacen, o que coman fruta cuando ni siquiera hay frutero en la mesa. Para lograr una buena adquisición de hábitos hay que tener claro que es mejor predicar con el ejemplo que limitarse a dar normas.
A continuación expongo algunos consejos que facilitan la tarea para enseñar buenos hábitos:
- Asumir la responsabilidad.
- No ser demasiado estricto.
- Ser razonable.
Por otra parte tenéis que hacer lo posible por conseguir que el momento de la comida no sea algo muy formal, es decir, que no suponga un conjunto muy estricto de normas y obligaciones a cumplir, sino más bien un momento relajado -no por ello carente de algunas normas-, de encuentro familiar, de diálogo y de disfrute personal.

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